sábado, 11 de julio de 2009

'Incursión' de vacas israelíes en el sur del Líbano

MÓNICA G. PRIETO desde Beirut - EL MUNDO

11 de julio de 2009.- Para llevar cerrada desde la retirada israelí del año 2000, la frontera entre el Líbano e Israel está registrando en los últimos tiempos un tráfico inusitado. Al ya habitual contrabando de hachís libanés y a los supuestos agentes libaneses captados por el Mossad que, al saberse de su 'doble vida', han conseguido huir por la línea de demarcación –en teoría, infranqueable dado que ambos países siguen en guerra- se suman ahora... las vacas israelíes, que buscan pastos más verdes en tierras libanesas dada la carestía al otro lado de la frontera.

El diario 'The Daily Star' denuncia en su edición de hoy la incursión bovina, al parecer guiada por pastores israelíes, que está obligando desde hace semanas a los perros libaneses a cambiar su misión: en lugar de proteger a las ovejas, se dedican a espantar a las vacas 'enemigas' que, según los pastores, diezman los pastos y beben en el lago Baathail, una reserva vital para el ganado local.

Lo que podría ser anecdótico en cualquier otra región del mundo, en Oriente Próximo implica una crisis. Los pastores libaneses denuncian, mediante sus representantes, que las 'incursiones' del ganado israelí implican una nueva violación de la soberanía libanesa, y que de esa forma desafían la resolución de Naciones Unidas 1.701 que puso fin al conflicto lanzado por Tel Aviv contra Hizbulá –y por extensión, contra toda la nación libanesa- en el verano de 2006.

La principal preocupación es que las vacas están rebajando las reservas acuíferas de la zona, según denuncian los habitantes de Kfar Shuba, uno de los municipios afectados. Además, los pastores se ven molestos porque la entrada de reses en el Líbano no tiene consecuencias, mientras que en el caso de que un animal libanés se acerque a la 'línea azul' con la que Naciones Unidas demarcó los territorios de los países enemigos los tanques Merkava se activan.


"Apenas hay agua suficiente para nuestros rebaños y cada vaca israelí bebe más de lo que lo pueden hacer 40 de nuestras ovejas juntas. ¿Por qué la FINUL no lo considera una violación de la 'línea azul'?", se interrogaba en las páginas del rotativo uno de los pastores, Ismail Nasser.

Es posible que la entrada de vacas israelíes en su territorio –que al parecer penetran por un hueco creado en la valla metálica que separa a ambos países- suponga una violación en toda regla de la resolución 1.701: el problema es que no es ninguna novedad. El texto aprobado por el Consejo de Seguridad en agosto de 2006 implica un cese completo de hostilidades entre Israel y el Líbano pero también una completa retirada israelí del sur libanés, el respeto de la soberanía de ambos Estados, el despliegue de la Fuerza de Naciones Unidas para el Líbano (FINUL, a la que España aporta 1.100 hombres) al sur del río Litani, la entrega de los mapas de las zonas minadas por Israel en su ofensiva de 2006 y la prohibición de vender armas a las facciones libanesas que no sean estatales, léase Hizbulá.

Los líderes del Partido de Dios presumen de haber doblado su número de cohetes desde entonces, mientras que Tel Aviv no ha cumplido ninguna de las condiciones. La ciudad dividida de Ghajar sigue ocupada por Israel, las minas israelíes siguen matando en el Líbano porque los mapas no han sido entregados y las violaciones del espacio aéreo, marítimo y terrestre libanés se producen "en términos diarios", según denuncian los responsables de la FINUL.

Sólo un dato, en el primer año de funcionamiento de la resolución, el Ejército del país del Cedro –que no Hizbulá- denunció 939 violaciones del espacio libanés por parte del Estado judío. El sobrevuelo de aparatos israelíes en el sur del Líbano es algo habitual, y las incursiones terrestres preocupantes: el pasado diciembre, Israel secuestró a dos civiles libaneses en la localidad sureña de Blida que, tras gracias a la presión de la FINUL, fueron liberados días después.

El último atropello de la resolución parece ser la red de espionaje israelí desarticulada en las últimas semanas en el Líbano. Según la opinión del coordinador especial de Naciones Unidas para el Líbano, Michael Williams, "si las acusaciones son confirmadas en los tribunales, constituirán una violación muy seria de la soberanía del Líbano y en consecuencia menoscabarán resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad". Más de 70 supuestos espías libaneses han sido detenidos por el Ejército libanés, al que no le cabe ninguna duda de que era el Mossad quien pagaba sus sobresueldos. Israel, mientras tanto, no se pronuncia, y aprovecha el silencio internacional hacia un flagrante acto de espionaje en territorio enemigo para escurrir el bulto.

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