martes, 6 de abril de 2010

La inclusión de Israel en la OCDE, una amenaza para la democracia



Formar parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que incluye a 30 de los países más desarrollados del mundo, no reporta dinero ni ningún tipo de beneficio económico. Y, sin embargo, es fácil entender por qué el gobierno israelí concede tanta importancia a convertirse en uno de sus miembros. La inclusión de Israel en la OCDE significaría una victoria en términos de legitimidad para este país, a la vez que un importante obstáculo para el movimiento internacional que reclama que Israel rinda cuentas por los crímenes cometidos contra el pueblo palestino

2010-04-05 12:09:25 / Fuente: Shir Hever, Centro de Información Alternativa

Formar parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que incluye a 30 de los países más desarrollados del mundo, no reporta dinero ni ningún tipo de beneficio económico. Y, sin embargo, es fácil entender por qué el gobierno israelí concede tanta importancia a convertirse en uno de sus miembros. La inclusión de Israel en la OCDE significaría una victoria en términos de legitimidad para este país, a la vez que un importante obstáculo para el movimiento internacional que reclama que Israel rinda cuentas por los crímenes cometidos contra el pueblo palestino. Sólo los países democráticos pueden ingresar en la OCDE. Con un 35% de la población bajo el control de Israel y privada de su derecho al voto, viendo denegados sus derechos humanos y civiles básicos, y bajo el ataque reiterado del ejército israelí, Israel tiene cada vez más difícil presentarse como una democracia.

Lo que resulta menos obvio es el motivo por el que los países miembros estarían interesados en incluir a Israel en la OCDE. El ingreso de Israel supondría una aceptación de las políticas israelíes, lo cual mermaría el prestigio de la organización a la vez que minaría los esfuerzos de estos mismos países por alcanzar la paz en Oriente Medio. La OCDE estaría invitando al mundo a contemplar cómo prefiere ignorar estos crímenes cometidos por Israel, e incluso recompensarlos. Esto llevaría a alimentar el argumento de los extremistas que esgrimen la violencia como único medio para salvaguardar los derechos de los palestinos ocupados.

Irónicamente, sin embargo, la OCDE parece estar trabajando con más ahínco que Israel a la hora de facilitar la aceptación de este último, que se espera que tenga lugar en mayo. Israel se ha negado a cumplir con la demanda que le ha hecho la OCDE de que aporte los datos estadísticos que correspondan únicamente a las partes de Israel internacionalmente reconocidas, excluyendo los asentamientos ilegales de los Altos del Golán ocupados a Siria y los Territorios Palestinos Ocupados (OPT, por sus siglas en inglés). Y, pese a la negativa de Israel, el Comité de Estadísticas de la OCDE sigue tratando de dar con la forma de aceptar a Israel de todos modos.

De acuerdo con un informe filtrado, titulado "Ascension of Israel to the Organization: Draft Formal Opinions of the Committee on Statistics" (“Ascensión de Israel a la Organización: borrador de opiniones formales del Comité de Estadísticas”; dicho comité propone aceptar a Israel sobre la base de estadísticas disponibles actualmente, que incluyan a los ciudadanos israelíes de los Territorios Palestinos Ocupados (OPT). Sin embargo, solicita a Israel que proporcione datos estadísticos más detallados, que permitirán a la OCDE llevar a cabo sus propios cálculos a la hora de separar los datos de los OPT de aquéllos de Israel. Ante esto, Israel sólo se compromete a facilitar esta información cuando haya sido admitido como miembro de la organización. Lo que ocurre es que una vez Israel se haya convertido en miembro, tendrá derecho a vetar esta decisión, relegando su compromiso a una mera declaración vacía.

Se ha de tener en cuenta que, de esta manera, la OCDE está adoptando el enfoque israelí, un enfoque que elimina a los palestinos y a la soberanía efectiva de Israel sobre los OPT, y que se centra exclusivamente en los ciudadanos israelíes. Este enfoque equivale a reconocer la ocupación ilegal por parte de Israel, lo cual entra en contradicción directa con el derecho internacional y las políticas exteriores de prácticamente todos los países de la OCDE.

También ha de recordarse que la OCDE toma sus decisiones por consenso. Basta con que un país de la OCDE se oponga a la incorporación de Israel a la organización, para que se bloquee el proceso. Hasta la fecha, ni un solo país ha manifestado su intención de votar en contra de la inclusión de Israel en esta organización internacional.

La razón para ello es doble. En primer lugar, existe el habitual temor de que cualquier país (especialmente si es europeo) que manifieste su objeción al ingreso de Israel en la OCDE sea acusado de antisemitismo. Israel goza del incondicional apoyo de Estados Unidos, y pocos políticos europeos tienen el coraje suficiente para adoptar una posición moral ni contra Washington ni contra Israel.

En segundo lugar, los partidos de derecha de todo el mundo ven a Israel como la meca de las políticas anti-inmigración, de la islamofobia y de la “guerra contra el terror”. Con cada nueva línea que Israel traspasa al abusar de los derechos humanos y nacionales de los palestinos, los partidos de derecha se envalentonan y agudizan sus propias políticas de odio contra los inmigrantes. Si Israel lleva a cabo asesinatos extrajudiciales, ¿por qué no pueden hacer lo mismo otros países? Si Israel instala mecanismos de vigilancia que invaden la intimidad de los ciudadanos, ¿qué va a impedir a otros países hacer lo mismo? Legitimar a Israel invitándolo y ayudándolo a ascender a la OCDE es, por tanto, una maniobra que sirve para legitimar estas medidas extremas promovidas desde los partidos de ultraderecha en Europa, que están deseando barrer con los mecanismos democráticos y los derechos humanos de las minorías en nombre del nacionalismo y la “seguridad”.

La legislación de la Unión Europea prohíbe claramente a los países europeos reconocer la ocupación israelí de los territorios palestinos, tal como ha declarado el Tribunal Russell. Pero, si permiten el ingreso de Israel en la OCDE, es exactamente eso lo que estarán haciendo. Los miembros de la OCDE aceptarán de manera cómplice a Israel en la organización sobre la base de unas estadísticas engañosas aportadas por este país, estadísticas que ocultan la ocupación a la vez que se refieren a esta como un hecho permanente.

La aceptación de Israel en la OCDE supondría un grave error. De tener lugar, recompensará la violación del derecho internacional, alimentará a la extrema derecha que está proliferando en los países desarrollados, y convertirá a todos los países de la OCDE en cómplices de la ocupación ilegal de Israel.

Traducido al castellano por M. Borges para el Centro de Información Alternativa (AIC)

Vía Palestinalibre.org