sábado, 20 de marzo de 2010

Jerusalén bajo el fuego de los escuadrones de la muerte

Kawther Salam
Kawther.info, 17-03-10

El pasado miércoles, los periódicos palestinos, especialmente los controlados por la Autoridad Palestina Al Hayat al-Jadida y Al-Quds de Jerusalén, salieron con las noticias mezquinamente censuradas informando sobre un día de sangrientos enfrentamientos entre los palestinos y las fuerzas ocupantes israelíes en la Jerusalén ocupada, que otras fuentes describían como "los enfrentamientos más duros en años entre palestinos y fuerzas ocupantes israelíes tras el estallido de la Intifada de Al-Aqsa". La Autoridad Palestina, bajo órdenes del corrupto ministro Salam Fayyad, emitió instrucciones de censurar los medios, diciéndoles que no se centraran demasiado en las noticias sobre los enfrentamientos diarios entre la ocupación israelí y los habitantes palestinos de Jerusalén Oriental, alegando como pretexto que, supuestamente, el "ilegal" gobierno de Hamas había hecho un llamamiento a participar en los enfrentamientos y manifestaciones.

(Soldados israelíes y policía fronteriza cazando mujeres por las calles)

El régimen traidor de la AP dio también instrucciones a su ejército y policía para que impidieran las protestas palestinas y la solidaridad con los ciudadanos de Jerusalén en todas las ciudades y pueblos de Cisjordania que están bajo control, nominal, de la AP. Se colocaron puntos de control de la AP por todas partes para impedir que los manifestantes se aproximaran a las zonas bajo control israelí para manifestar su indignación.

Hatem Abd al-Qadir, dirigente jerosolimitano de Fatah y miembro del Consejo Legislativo Palestino criticó duramente al "gobierno provisional" encabezado por Salam Fayyad. Dijo: "La AP impide y niega a los palestinos el acceso a los lugares de Cisjordania que están bajo control israelí de un modo que no es coherente con la gravedad de la situación en Cisjordania y Jerusalén".

Abd al-Qadir denunció a la AP diciendo: "Debemos permitir que los palestinos expresen su ira por lo que Israel está haciendo en Jerusalén, y permitirles solidarizarse con los jerosolimitanos que se levantan contra las medidas represivas de la ocupación israelí, la judaización de Jerusalén y la profanación de los santos lugares con sus pechos desnudos". Añadió: "Las condiciones creadas por el gobierno palestino no les permiten libertad de expresión y protesta, y si la tensión y la escalada continúan, va a explotar la situación en Cisjordania."

Un oficial de la policía israelí intenta cazar a un palestino en la barriada de Ras Al-Amud, situada en Jerusalén Oriental (REUTERS / Darren Whiteside)


En respuesta a la declaración de Hatem Abd al-Qaidr, el portavoz de la policía de la AP Adnan al-Domiri, empleado al mando del General estadounidense Keith Dayton la EU COPPS [siglas en inglés de la Misión Policial de la UE para los Territorios Palestinos], dijo: "La batalla entre israelíes y palestinos es en Jerusalén y no en otros lugares de Cisjordania donde estamos nosotros. Si alguien quiere enfrentarse a la ocupación israelí que vaya a Jerusalén, pero no aquí, en las zonas bajo dominio de la AP."

La peligrosa declaración de al-Domiri da prueba de la conspiración que contra los palestinos y su sagrada tierra e instituciones nacionales está alimentando la débil y corrupta entidad de la Autoridad Palestina y sus supuestos "dirigentes", que están trabajando bajo la tapadera de la política del ejército estadounidense, los servicios de inteligencia y policía europeos y los israelíes, con tal de mantener a todo coste la seguridad Israel a cambio de recibir la "ayuda" financiera que engorda sus cuentas bancarias e incrementa sus oportunidades de inversión.

A pesar de todo lo que la AP ha intentado hacer para ocultar la verdad acerca de los graves enfrentamientos y crímenes en Jerusalén Oriental, y para encubrir la gravedad de los hechos en la ciudad santa de Jerusalén y en Cisjordania, donde la situación se ha deteriorado terrible y directamente después del establecimiento de la Autoridad Palestina, las noticias de lo acaecido en Jerusalén Oriental se han extendido tanto que la AP no ha podido esconderlas a pesar del control totalitario que han impuesto sobre su periódico, por ejemplo, Al-Hayat al-Jadida, que ya solo leen elementos de la AP y que traduce la administración militar israelí.


Todas las tiendas cerraron hoy en Jerusalén, extendiéndose una huelga de comercios por toda la ciudad. Intensos enfrentamientos estallaron entre cientos de manifestantes palestinos y la policía israelí y la de fronteras en Jerusalén y en muchos de los distritos, ciudades y pueblos de los alrededores. Según fuentes palestinas, en Jerusalén ha habido 100 palestinos heridos, entre ellos 49 por balas de caucho, de ellos siete presentaban impactos en los ojos. Un periodista extranjero, "Daniel", resultó herido en una pierna y ocho policías israelíes heridos por las piedras de los manifestantes. Según testigos, los soldados israelíes abrieron fuego contra un muchacho de 17 años, al que alcanzaron en una pierna, atrapándole después, golpeándole y dejándole sangrando en la calle hasta una ambulancia pudo trasladarle a un hospital.

Fuentes médicas de Jerusalén y el Creciente Rojo informaron de 49 palestinos heridos en los alrededores de la Ciudad Vieja y en Jerusalén Oriental en el mediodía del martes, incluidas 14 personas heridas por balas de caucho, 16 intoxicados por inhalaciones de gas lacrimógeno y el resto por palizas. También se produjeron 31 arrestos. Es bien sabido que hay soldados israelíes y de las fuerzas especiales infiltrados entre los manifestantes disfrazados con barbas y vistiendo atuendos musulmanes. Mucha gente fue herida, golpeada y detenida por esos infiltrados.

En las barriadas de al-Suwaneh y al-Tur de Jerusalén, un grupo de manifestantes palestinos pudo llegar hasta la colonia de ocupas judíos de "Beit Orot", donde quitaron todas las banderas israelíes y destruyeron las cámaras de vigilancia.

Un oficial de un escuadrón de la muerte de la policía secreta israelí apunta con su arma hacia los manifestantes palestinos (REUTERS/Baz Ratner)

Traducido del inglés para Rebelion por Sinfo Fernández