jueves, 18 de marzo de 2010

Obama fracasa en frenar a Netanyahu

Abdel Bari Atwan
www.abdelbariatwan.com

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, considera que el anuncio durante la visita del vicepresidente Joseph Biden a Tel Aviv de que el gobierno israelí pretende construir 1.600 viviendas más en uno de sus asentamientos al norte de Jerusalén es un “insulto” a EE.UU. Ello debe aplaudirse pero es una admisión tardía tras una larga serie de insultos y afrentas israelíes durante más de 60 años, es decir, desde el establecimiento de Israel en tierra árabe de Palestina.

La señora Clinton al parecer increpó a Netanyahu durante una llamada telefónica de 40 minutos pero eso no es suficiente si no va seguido de medidas prácticas punitivas. Los políticos israelíes están acostumbrados a esas coléricas llamadas y saben muy bien que se evaporan y que las cosas vuelven a la normalidad de manera más fuerte y sólida.

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que afirma siempre que entiende a EE.UU. más que nadie y que habla inglés con acento estadounidense, está desafiando abiertamente al presidente Barack Obama. No duda en burlarse de él y de su gobierno porque se siente inalcanzable dado el control total del lobby judío estadounidense de los aparatos de toma de decisión en la clase gobernante de EE.UU. y el apoyo a su gobierno.

El vergonzoso retroceso del gobierno actual de EE.UU. en su exigencia de que se congelase toda actividad de asentamientos en los territorios ocupados, incluida Jerusalén, antes de regresar a la mesa de negociaciones ha alentado a Netanyahu y a su gobierno de extrema derecha a provocar a esa administración al anunciar la construcción de más asentamientos en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén.

Después de este golpe de Netanyahu, el presidente Obama está obligado a rehabilitarse, él en primer lugar; luego a su administración, y en tercer lugar al proceso de paz, y a hacer frente a esta arrogancia israelí del mismo modo que lo hace frente a Irán en la actualidad intentando que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emita una resolución que le imponga nuevas sanciones económicas.

El presidente Obama tiene que bajar los humos a Israel, a sus dirigentes y a sus colonos y recordarles claramente que no están por encima del derecho internacional ni de las normas impuestas por la integridad moral común. También debe anular la inmunidad concedida a Israel, tanto militar como diplomáticamente. Cuando lo haga —o más bien, si lo hace— su gobierno ganará credibilidad en los mundos árabe e islámico, y de hecho, en todo el mundo.

No creemos que el presidente Obama, que ha echado a perder todo un año de su gobierno haciendo la vista gorda ante los crímenes de Israel en los territorios ocupados y presionando a la débil parte palestina para obligarle a volver a las negociaciones indirectas, condenadas al fracaso de antemano, vaya a hacer algo más que protestar y hacer un reproche a sus aliados israelíes. Su vicepresidente Biden ha declarado que es un verdadero sionista y ha respondido a las provocaciones de Netanyahu, asegurando el fracaso de su gira, subrayando la profunda relación israelí-estadounidense y el compromiso sin reservas de Washington con la seguridad israelí.

El presidente Obama es débil ante el lobby judío y lo mismo ocurre con los gobiernos europeos. En nuestra opinión, esta debilidad artificial refleja la dualidad de la visión de los principios morales y el doble rasero para abordar las cuestiones de la región árabe, que en última instancia aviva la tensión entre Occidente y los árabes y conduce al incremento de las oleadas de extremismo y del creciente fenómeno de odio.

La debilidad árabe y la impotencia de la mayoría de los dirigentes árabes, si no de todos, son lamentables y tienen como resultado que el lobby judío pro israelí actúe sin restricciones y aliente también a Netanyahu y a los extremistas judíos a seguir adelante con el saqueo de la tierra, la judaización de los lugares santos, la demolición de la mezquita de Al-Aqsa, y la construcción del Templo de Salomón sobre sus escombros.

Fuente: Rebelión

Viñeta: Hasan Idelbi