martes, 1 de diciembre de 2009

Nuevo Manifiesto de Hezbollah: Queremos un Líbano Fuerte y Unido

01/12/2009 Almanar

El secretario general de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, anunció el lunes el nuevo documento político de la Resistencia que fue aprobado durante la Conferencia General del partido, que ha durado meses.

Sayyed Nasrallah celebró una conferencia de prensa a través de una pantalla gigante en el Salón de Al Yinan, junto a la carretera del aeropuerto para dar a conocer el nuevo documento político. A la conferencia de prensa asistieron algunos prominentes periodistas libaneses, árabes e internacionales, así como varios líderes de Hezbollah y figuras políticas.

Su Eminencia comenzó su conferencia señalando que el nuevo documento de Hezbollah busca definir la visión política del partido e incluye sus enfoques, posturas y aspiraciones. “El documento político es también el resultado de los sacrificios que hemos experimentado,” añadió Su Eminencia.

“En un tiempo excepcional lleno de transformaciones ya no es posible hacer frente a los cambios sin advertir la especial posición que ha alcanzado nuestra Resistencia. Debemos abordar estas transformaciones a través de dos vías: la primera es la Resistencia, que consigue victorias políticas y militares y expande su actividad. La segunda analiza la estrategia de dominio y hegemonía de Israel y EEUU, que está sufriendo derrotas militares que les incapacitan para manejar y dirigir el curso de los acontecimientos.

“Lo que refuerza la crisis del sistema hegemónico internacional son los actuales colapsos en los mercados financieros y la entrada de la economía estadounidense en una situación de crisis. Así pues, es posible decir que estamos en medio de una transformación histórica que apunta a la retirada del escenario de EEUU como poder dominante y a la desaparición de la entidad sionista.”

“Los movimientos de resistencia están en el corazón de las transformaciones internacionales y emergen como un factor estratégico después de desempeñar un papel central en la producción de tales transformaciones en nuestra región,” dijo Sayyed Nasrallah, que añadió que la Resistencia en Líbano fue la primera en luchar contra la ocupación y percibió desde el principio que alcanzaría la victoria al final. “A través de su largo camino y sus victorias, el proyecto de la Resistencia ha crecido para pasar de ser un poder liberador a convertirse en un factor de equilibrio y de ser un poder combatiente a transformarse en otro de defensa y disuasión. A esto hay que añadir su papel político interno en la construcción de un estado justo y capaz. La Resistencia en Líbano ha evolucionado y ha pasado de ser un valor nacional a convertirse en un valor árabe e islámico primero y un valor internacional después, que ha enseñado lecciones valiosas a todo el mundo.”

“Hezbollah no subestima el tamaño de los desafíos y amenazas actuales o las dificultades que conlleva el camino de la resistencia. Sin embargo, Hezbollah tiene ahora opciones más claras y más confianza en su gente. En este contexto, Hezbollah ha definido los principales titulares que dibujan el marco político e intelectual de su visión y sus posturas con respecto a los desafíos actuales,” dijo el secretario general de Hezbollah, concluyendo la lectura de la Introducción del manifiesto.

CAPÍTULO UNO – DOMINACIÓN Y HEGEMONÍA

Tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU se convirtió en el centro de la polaridad en el mundo, aprovechándose de sus logros en varios campos del conocimiento, incluyendo la educación, la ciencia y la tecnología, en base a su sistema económico que sólo ve el mundo como mercados que tienen que regirse por los propios criterios norteamericanos. Lo más peligroso de la hegemonía estadounidense es que ellos se consideran los amos del mundo y, de este modo, la estrategia de expansión occidental se convirtió en ilimitada.

La globalización alcanzó su aspecto más peligroso cuando se convirtió en militar y estuvo liderada por aquellos que siguen el plan occidental de dominación. Esta estrategia militar se reflejó en Oriente Medio en países como Afganistán, Iraq, Palestina y Líbano. Este complot alcanzó su culminación con la toma del poder de los neoconservadores durante la Administración de George W. Bush y su proyecto pasó a ser ejecutado después de que él jurara el cargo. No es raro ni sorprendente que el programa de los neocon estuviera dirigido a la reconstrucción de las capacidades estadounidenses y reflejara una visión estratégica sobre la seguridad nacional de EEUU en la que el reforzamiento de la capacidad militar no sólo iba enfocado hacia la disuasión sino también hacia la acción e intervención.

Tras los atentados del 11 de Septiembre, la Administración Bush vio que la oportunidad era propicia para expandir la influencia de EEUU bajo el eslogan de la guerra universal contra el terrorismo. Fueron realizados muchos intentos, considerados exitosos en un principio, para militarizar las relaciones entre EEUU y otros países y para tener un monopolio en la toma de decisiones estratégicas. Se puso rápidamente fin a la guerra en Afganistán para tener la máxima cantidad de tiempo para el paso siguiente, que era la invasión y toma de control de Iraq y el lanzamiento de su proyecto de un “nuevo Oriente Medio.” Además, la Administración Bush buscó establecer una equiparación entre el terrorismo y la Resistencia con el fin de eliminar la legitimidad de esta última y justificar así guerras contra los movimientos de resistencia, que buscan ejercer el derecho fundamental de las naciones a vivir con dignidad y preservar la soberanía nacional.

La Administración Bush se otorgó el derecho absoluto a lanzar guerras destructivas que no diferenciaban entre seres humanos. Estas “guerras contra el terrorismo” de EEUU han costado a la humanidad millones de vidas y han causado una destrucción global. En resumen, la Administración Bush transformó a EEUU en un peligro que amenaza a todo el mundo.

El terrorismo se ha convertido así en un pretexto estadounidense para lograr la hegemonía a través de muchos instrumentos tales como las persecuciones, las detenciones arbitrarias, los juicios injustos, los arrestos sin juicio, como hemos visto en Guantánamo, así como la injerencia directa en la soberanía de otros países y estados y la imposición de sanciones contra diversas naciones. El terrorismo norteamericano es la raíz de todo el terrorismo que existe en el mundo.

El fracaso y declive de la estrategia norteamericana no significa que EEUU vaya a abandonar fácilmente sus injerencias, sino que es seguro hará un esfuerzo para proteger sus intereses estratégicos. Ciertamente, si todo el mundo sufre en mayor o menor medida la hegemonía de EEUU, las naciones árabes e islámicas parecen sufrir incluso más por muchas consideraciones que tienen que ver con la historia, la geografía, la civilización y la cultura. El mundo árabe e islámico ha estado siempre sometido a salvajes guerras de agresión interminables. Sin embargo, el paso más peligroso fue dado con la creación de la entidad sionista. El objetivo central de la hegemonía norteamericana reside en el dominio de las diferentes naciones desde el punto de vista político, económico, cultural y en todos los aspectos. Para lograr este objetivo, Washington ha recurrido a diferentes políticas y estrategias que incluyen el proveer a la entidad sionista con unas garantías de estabilidad y la creación de sedición y divisiones en la región, especialmente de tipo religioso y sectario.

La arrogancia estadounidense no ha dejado a nuestra nación y nuestro pueblo otra opción que la resistencia, al menos si se desea una vida mejor y un futuro humanitario, que esté regido por unas relaciones de hermandad, solidaridad y diversidad dentro de un mundo en paz y armonía.

CAPÍTULO DOS - LÍBANO

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN UNA – LA PATRIA


Líbano es nuestra patria y la patria de nuestros padres y antepasados. Es también la patria de nuestros hijos, nietos y las próximas generaciones. Es el país al que hemos ofrecido nuestros más preciosos sacrificios por su soberanía y orgullo, dignidad y liberación.

Queremos que Líbano sea para todos los libaneses y queremos que esté unificado. Rechazamos cualquier tipo de segregación o federalismo, ya sea explícito o disfrazado. Queremos que Líbano sea soberano, libre, independiente, fuerte y capaz. Queremos también que sea un actor fuerte, activo y presente en la geopolítica de la región. Asimismo, queremos que sea un contribuyente fundamental en lo que se refiere a diseñar el presente y el futuro.

Para concluir, debe mencionarse que una de las condiciones más importantes para el establecimiento de una patria de este tipo es la de tener un estado justo, un estado que sea capaz y fuerte, así como un sistema político que represente verdaderamente la voluntad del pueblo y sus aspiraciones de justicia, libertad, seguridad, bienestar y dignidad. Esto es todo lo que los libaneses quieren y trabajan para conseguir y nosotros somos parte de ellos.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN DOS – LA RESISTENCIA

Israel representa una eterna amenaza para Líbano -el Estado y la entidad- y un peligro real para el país en términos de sus ambiciones históricas de tierra y agua y también dado que Líbano está considerado como un modelo de coexistencia basado en una fórmula única que contradice la idea del estado racista que se expresa a sí mismo en la entidad sionista. Además, la presencia de Líbano en las fronteras de la Palestina ocupada le obligó a asumir responsabilidades nacionales y panárabes.

La amenaza israelí a este país comenzó desde la creación de la entidad sionista en la tierra de Palestina, una entidad que no dudó en dar a conocer sus ambiciones de ocupar una parte de Líbano y apropiarse de su riqueza, en particular de su agua. De este modo, buscó lograr tales ambiciones de forma gradual. Esta entidad inició su agresión contra Líbano desde 1948 hasta hoy y desde la frontera hasta la profundidad del país. Hay que recordar aquí desde la masacre de Hula en 1949 hasta la agresión contra el Aeropuerto Internacional de Beirut en 1968, incluyendo largos años de ataques en las áreas fronterizas del país en contra de su tierra, su población y sus recursos naturales, como preludio a su apropiación directa de la tierra por medio de repetidas invasiones, incluyendo la de Marzo de 1978, que llevó a la ocupación del área fronteriza, y la de 1982 que supuso la ocupación de todo el país.

Todo esto tuvo lugar con el pleno apoyo de EEUU, la ignorancia, hasta alcanzar el nivel de complicidad, de la así llamada comunidad internacional y sus instituciones y en medio de un sospechoso silencio oficial árabe. Cabe señalar también que las autoridades libanesas de aquel tiempo dejaron a la tierra y el país sometidos a la ocupación israelí sin asumir sus responsabilidades y obligaciones nacionales.

En medio de esta gran tragedia nacional, los libaneses que eran leales a su patria no tuvieron más elección que ejercer su derecho y llevar a cabo su deber nacional, moral y religioso de defender su tierra. De este modo, su elección fue el lanzamiento de una resistencia popular armada para hacer frente al peligro y la permanente agresión sionistas.

En tales difíciles circunstancias, el proceso de recuperar la nación a través de la resistencia armada comenzó, allanando el camino para la liberación del territorio y arrebatando el proceso de decisión política de manos de los ocupantes israelíes, como preludio a la restauración del Estado y la construcción de sus instituciones constitucionales.

La Resistencia alcanzó todos estos objetivos a través de la Liberación de 2000 y la histórica victoria de Julio de 2006, presentando a todo el mundo una auténtica experiencia en la defensa de la patria, una experiencia que se convirtió en una escuela de la que las naciones se benefician para defender su territorio, proteger su independencia y mantener su soberanía.

Este logro nacional fue hecho realidad gracias al apoyo de una nación leal y un ejército nacional, que frustró los objetivos del enemigo y le llevó a una histórica derrota. Por su parte, la Resistencia celebró, junto con sus combatientes y mártires y toda la nación y el ejército de Líbano la gran victoria que allanó el camino para una nueva fase en la región. De este modo, la Resistencia jugó un papel crucial en la creación de una disuasión frente al enemigo, la protección de la soberanía e independencia del país, la defensa de su pueblo y la liberación del territorio ocupado.

El papel de la Resistencia es una necesidad nacional mientras las amenazas y ambiciones israelíes continúen. Así pues y en ausencia de un equilibrio estratégico entre el Estado libanés y el enemigo, la amenaza israelí obliga a Líbano a adoptar una estrategia defensiva que depende de una resistencia popular que participe en la defensa del país y de un ejército que preserve la seguridad del mismo, en un esfuerzo complementario que ha demostrado tener éxito en la fase anterior.

Esta fórmula, desarrollada desde dentro de la estrategia defensiva, constituye un paraguas de protección para Líbano, especialmente después del fracaso de distintas opciones basadas en otros “paraguas”, ya sean internacionales o árabes, o en las negociaciones con el enemigo. La adopción del camino de la Resistencia en Líbano logró liberar la tierra, restaurar las instituciones del Estado y proteger la soberanía. Después de eso, los libaneses están determinados a salvaguardar y mantener este modelo porque el peligro israelí amenaza a Líbano en todos sus componentes, lo que requiere la participación libanesa más amplia posible en lo que se refiere a la asunción de las responsabilidades de defensa.

Finalmente, el éxito de la experiencia de la Resistencia en la lucha contra el enemigo y el fracaso de todos los complots y planes para eliminar el movimiento de resistencia, aislarlo o incluso desarmarlo, unidos a la continuación de la amenaza israelí contra Líbano, obliga a la Resistencia a hacer todo lo que esté en su mano para reforzar sus capacidades y consolidar su fuerza con el fin de asumir sus responsabilidades nacionales y liberar el territorio que queda bajo ocupación israelí -las Granjas de Shebaa, las Colinas de Kfarshuba y la localidad libanesa de Gayar-, así como lograr la liberación de todos los detenidos, conocer el paradero de los desaparecidos y recuperar los cuerpos de los mártires.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN TRES- EL ESTADO Y EL SISTEMA POLÍTICO

El principal problema en el sistema político libanés, que impide su reforma, desarrollo y constante puesta al día es el sectarismo político.

El hecho de que el sistema político libanés fuera establecido sobre una base sectaria constituye en sí mismo una fuerte restricción a los logros de la auténtica democracia, en los que una mayoría electa pueda gobernar y una minoría pueda ejercer la oposición, abriendo la puerta a una auténtica alternancia en el poder entre la coalición pro-gubernamental y la oposición. De este modo, la abolición del sectarismo es la condición básica para la implementación de la regla de la mayoría y la minoría.

Sin embargo y hasta que los libaneses puedan alcanzar a través de su diálogo nacional este sensible e histórico logro, que es la abolición del sectarismo político, y dado que el sistema político libanés descansa sobre unas bases de tipo sectario, la democracia consensual continuará siendo la base fundamental de gobierno en Líbano porque ella plasma el espíritu de la Constitución y la esencia de la convivencia recogida en la Carta.

De aquí, cualquier enfoque sobre los temas nacionales basado en la ecuación de la mayoría y la minoría habrá de esperar a que se den las condiciones históricas y sociales que permitan el ejercicio de una democracia efectiva en la que el ciudadano tenga valor en sí mismo. Entretanto, los libaneses vivirán juntos en dignidad y con iguales derechos y obligaciones, lo que requiere una cooperación constructiva con el fin de consolidar el principio de la auténtica asociación, que constituye la fórmula más apropiada para proteger la diversidad y estabilidad tras una era de inestabilidad causada por las diferentes políticas basadas en la tendencia hacia el monopolio del poder y la exclusión.

La democracia consensual constituye una fórmula apropiada para garantizar la auténtica asociación y contribuye a abrir las puertas para que todo el mundo participe en la fase de construcción del estado garante.

Nuestra visión del Estado que queremos construir juntos en Líbano está representado por un Estado que preserve las libertades públicas; un Estado que busque la unidad nacional; un Estado que proteja la tierra, al pueblo y la soberanía del país; un Estado que tenga un ejército nacional, fuerte y preparado; un Estado que esté estructurado sobre la base de instituciones modernas, efectivas y que promuevan la cooperación, un Estado que esté comprometido con la aplicación de las leyes a todos los ciudadanos sin distinción; un Estado que garantice una representación parlamentaria correcta y justa en base a una moderna ley electoral que permita a los votantes escoger sus representantes sin verse afectados por presiones; un Estado que dependa de personas cualificadas con independencia de cuáles sean sus creencias religiosas y que establezca mecanismos para la lucha contra la corrupción en la Administración; un Estado que disponga de un Poder Judicial independiente y no politizado; un Estado cuya economía promueva los sectores productivos y trabaje para fortalecerlos, en especial la agricultura y la industria; un Estado que aplique el principio de desarrollo equilibrado entre todas las regiones; un Estado que cuide a sus ciudadanos y les suministre los servicios adecuados; un Estado que se ocupe de la joven generación y ayude a los jóvenes a desarrollar sus energías y talentos; un Estado que trabaje para consolidar el papel de las mujeres en todos los niveles; un Estado que se ocupe de la educación y trabaje para mejorar las escuelas y universidades oficiales y aplique el principio de la escolaridad obligatoria; un Estado que adopte un sistema descentralizado; un Estado que trabaje duro para frenar la emigración y un Estado que cuide a sus ciudadanos en todo el mundo y les proteja y se beneficie de sus conocimientos y posiciones para servir a la causa nacional.

El establecimiento de un Estado basado en estas especificaciones y requisitos es un objetivo para nosotros del mismo modo que para todo libanés honesto y sincero. En Hezbollah realizaremos todos los esfuerzos posibles, en cooperación con las fuerzas políticas y sociales, para lograr este noble objetivo nacional.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN CUATRO – LAS RELACIONES PALESTINO-LIBANESAS

Una de las trágicas consecuencias del surgimiento de la entidad sionista en la tierra de Palestina y el desplazamiento de sus habitantes es el problema de los refugiados palestinos que se trasladaron a Líbano para vivir temporalmente en esta tierra como invitados de sus compañeros libaneses hasta que puedan regresar a sus hogares, de los que fueron expulsados.

La causa directa y originaria del sufrimiento de los libaneses y palestinos ha sido la ocupación israelí de Palestina y todas las tragedias y calamidades vinculadas a ella que se han producido en la región. Además, el sufrimiento de los refugiados palestinos en Líbano no ha estado limitado al dolor de la emigración forzada, sino también a las masacres y atrocidades israelíes, incluyendo lo que ocurrió en el campo de Nabatiyeh, que fue totalmente destruido. Los refugiados palestinos están privados de todos los derechos civiles y sociales ya que el gobierno libanés no ha asumido sus responsabilidades hacia ellos.

Las autoridades libanesas están llamadas hoy en día a asumir sus responsabilidades y a construir las relaciones palestino-libanesas sobre unas bases justas, sólidas y legales que respeten la justicia y los derechos e intereses mutuos de ambas naciones. Resulta imperativo que las relaciones palestino-libanesas no continúen regidas por caprichos o el humor de cada momento ni por cálculos políticos, interacciones internas e intervenciones extranjeras.

Creemos que para tener éxito en esta misión se requiere un diálogo directo palestino-libanés, un permiso para que los palestinos en Líbano acuerden el establecimiento de una referencia unida que los represente, la concesión a los refugiados palestinos sus derechos sociales y civiles, el compromiso con el derecho al retorno y el rechazo del reasentamiento.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN CINCO – LÍBANO Y LOS VÍNCULOS ÁRABES

Líbano está comprometido con las justas causas árabes, entre las que destaca por encima de todo la causa palestina así como el conflicto con el enemigo israelí. Aún más, existe una clara necesidad de esfuerzos concertados dirigidos a superar los conflictos que dividen las filas árabes.

La contraposición de estrategias y las diferencias de alianzas, a pesar de su seriedad e intensidad, no justifican la participación en proyectos foráneos que buscan sembrar la discordia e incitar al sectarismo. Esto lleva al agotamiento de la nación y, de este modo, sirve al enemigo sionista en la aplicación de sus planes y los de EEUU.

La opción de la Resistencia constituye una vez más una necesidad central y un factor objetivo que refuerza la posición árabe y debilita al enemigo. En este contexto, Siria mantiene una actitud distintiva, y ha apoyado a los movimientos de resistencia en la región, ha permanecido junto a nosotros en las circunstancias más difíciles y ha buscado unir los esfuerzos árabes para asegurar los intereses árabes en la región.

Así pues, queremos enfatizar la necesidad de promover unas distinguidas relaciones entre Líbano y Siria como una necesidad política y de seguridad, dictada por la voluntad de los dos países y los dos pueblos y por los imperativos de la geopolítica, los requerimientos de la estabilidad libanesa y los desafíos comunes. Hacemos también un llamamiento para poner fin al sentimiento negativo que obstaculizó los vínculos bilaterales en los pasados años y pedimos que estas relaciones vuelvan a la normalidad tan pronto como sea posible.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN SEIS – LÍBANO Y LAS RELACIONES ISLÁMICAS

La nación árabe e islámica está haciendo frente a desafíos que no deben ser subestimados. Ciertamente, los fabricados conflictos sectarios, especialmente entre sunníes y shiíes, están amenazando la cohesión de nuestras sociedades. Así pues y en lugar de ser vistas como una fuente de riqueza y diversidad, las diferencias de tipo sectario están siendo explotadas como factores de división e incitación. La situación que resulta de este mal planteamiento es también el objetivo buscado de algunas políticas occidentales y de EEUU en particular.

Hezbollah enfatiza la necesidad de que los estados islámicos cooperen a a distintos niveles con el fin de ganar fuerza en la confrontación de estos planes hegemónicos. Esta cooperación sirve también para hacer frente a la invasión que sufre la comunidad en el terreno de la cultura y los medios de comunicación. Queremos animar también a los estados musulmanes para que aprovechen sus recursos para realizar un intercambio que les beneficie.

En este contexto, Hezbollah considera a Irán un estado central en el mundo musulmán, ya que es el estado que derrocó mediante su revolución al régimen del Shah y los proyectos israelo-norteamericanos. Es también el país que ha apoyado a los movimientos de resistencia en la región y que ha permanecido con coraje y determinación al lado de las causas árabes e islámicas y especialmente la palestina.

CAPÍTULO DOS, SECCIÓN SIETE – LÍBANO Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Hezbollah considera que la hegemonía unilateral en el mundo destruye el equilibrio y la estabilidad mundial así como la paz y seguridad internacionales. El apoyo ilimitado de EEUU a Israel y su respaldo y cobertura a la ocupación israelí de las tierras árabes, unidos a la dominación estadounidense de las instituciones internacionales, la injerencia norteamericana en los asuntos de varios países y la adopción del principio de la guerra en diferentes lugares sitúan a la administración estadounidense en una posición de agresor y la convierten en responsable del caos producido en el sistema político internacional.

El apoyo ilimitado de la administración estadounidense a Israel la convierte en un enemigo de nuestra nación y nuestros pueblos.

CAPÍTULO TRES – PALESTINA Y LAS NEGOCIACIONES PARA UN COMPROMISO

La historia del conflicto árabe-israelí demuestra que la lucha armada y la resistencia militar son el mejor método para poner fin a la ocupación. El método de las negociaciones ha mostrado que la entidad sionista se convierte en más arrogante y beligerante y que no tiene intención alguna de llegar a un acuerdo. La resistencia ha logrado una enorme victoria sobre la entidad sionista y ha suministrado protección a la patria y ha liberado su territorio. Esta función es una necesidad duradera dadas las amenazas y ambiciones expansionistas de Israel así como la falta de un gobierno fuerte en Líbano. La actual amenaza israelí obliga a la Resistencia a continuar reforzando su capacidad... con el fin de lograr la liberación del resto del territorio ocupado.

Rechazamos categóricamente cualquier compromiso con Israel o reconocer su legitimidad. Esta posición es definitiva, incluso si todo el mundo reconoce a Israel.