lunes, 9 de noviembre de 2009

Naomi Klein pone a los judíos en su contexto

Entrevista :: Lo que Israel está vendiendo al mundo es su experiencia particular en la definición amplia de guerra contra el "terrorismo"

8/11/2009

Supuestamente la estabilidad económica y la paz traen prosperidad, o eso creíamos. ¿Cómo explicar, entonces, la bien situada situación económica de Israel? Las tensiones están aumentando entre los colonos y los palestinos en la Ribera Occidental, y un primer ministro [sionista] cayó en medio de una oleada de escándalos. Por todo ello, la economía israelí se ha disparado, creciendo a un 5 por ciento en 2007. En su nuevo libro La doctrina del shock la periodista Naomi Klein sostiene que el crecimiento económico de Israel se basa en la agitación política y violencia en la región, una señal de un futuro oscuro en el que la paz no tiene ningún incentivo económico.

La galardonada periodista del The Nation y The Guardian, y autora de "No Logo: Apuntando a los matones de marca", ha surgido como una súper estrella entre los pensadores de izquierda. En "La Doctrina del Shock", narra la historia de los neo-liberales, de reformas económicas asociadas con la Universidad de Chicago y su Departamento de Economía, con Milton Friedman. Klein sostiene que esas reformas no han sido aplicadas por la voluntad popular, si no a raíz de la "enorme crisis colectiva" provocada por los desastres naturales y guerras, cuando el público no estaba en condiciones de resistir.

Klein acusa a la transformación masiva de la economía chilena tras el golpe de 1973 que llevó a Pinochet al poder, el uso de "conmoción y pavor" en Irak inmediatamente anteriores a la privatización de la economía iraquí, y la gran reforma del sistema escolar de Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Su capítulo sobre Israel alega que el país es un caso de estudio de la doctrina del "choque" llevado a su extremo lógico: un estado que ha convertido a su estado de guerra permanente en un activo económico mediante el desarrollo de tecnologías militares en una clave de exportación.

Klein se unió a New Voices por teléfono para hablar sobre los últimos acontecimientos en Israel, lo que significa ser un intelectual judío y la influencia de su pensamiento.

P.- Usted dice que, la economía israelí está ahora en pleno auge por sus inversiones en tecnología militar y en seguridad. ¿Por qué no escuchamos más de los palestinos y otros críticos de la política israelí en la Ribera Occidental?

R.- Esto es cada vez más evidente ahora, porque por primera vez los puestos de control sí se están privatizando. La privatización del tema militar y la privatización de la seguridad en Israel fue un poco difícil de ver en primer lugar, respecto a Irak o Colombia, donde la presencia de tropas mercenarias está realmente en la cara de las personas. En Israel, hay un sector estatal muy fuerte en lo militar, el ejército es muy grande, desproporcionadamente grande. Debido al servicio militar obligatorio, no hay una escasez de tropas que hay que reforzar con mercenarios.

La privatización de lo militar es lo que realmente sucedió…; después de la explosión de las punto-com, y las empresas de alta tecnología, se dieron cuenta que la seguridad nacional era un sector de crecimiento muy viable. Es un salto muy fácil ser una compañía punto com de información para convertirse en una empresa de seguridad de guerra contra el terrorismo. Aún están trabajando en tecnología, pero ahora están en la biometría, las tecnologías de vigilancia, las tecnologías de seguridad. Y así, entonces usted tiene otro factor de disuasión contra la paz.

Lo que Israel está vendiendo al mundo es su experiencia particular en la lucha dentro de esta definición amplia de guerra contra el "terrorismo", que ha sido enmarcada por la administración Bush como una guerra que va a continuar indefinidamente.

P.- Usted escribe en "La Doctrina del Shock", que la desigualdad económica, que a menudo los resultados neo-liberales de los programas económicos no son resistidos, en parte debido a las "crisis", como los atentados terroristas y desastres naturales. En el caso de Israel, la barrera que separa Israel de Cisjordania ha sido altamente efectiva en la disminución de la frecuencia de los ataques terroristas. ¿Es posible que la barrera podría tener "demasiado éxito"? ¿Y si el "choque" desaparece y los israelíes comienzan a notar la profundización de las desigualdades económicas? Deberíamos estar viendo el posible ataque a Irán como un intento de prolongar el conflicto?

R.- Israel es uno de los pocos países en el mundo que vive en un estado de crisis perpetua. ¿Y qué sucede en un país cuando el estado de crisis es el estado natural de sus dirigentes políticos? que es capaz de posponer constantemente cualquier problema que no sea de crisis.

Cualquiera que sea su queja, siempre será retrasada y aplazada hasta después de la crisis. Y así la crisis nunca termina. Un país en un perpetuo estado de crisis de valores necesita de un cierto tipo de político autoritario, porque en una crisis se necesitan figuras fuertes. No genera una cultura muy democrática. Y, francamente, creo que los políticos de Israel están aterrorizados por la idea de normalidad y paz, porque no tienen experiencia con ella y que no han sido entrenados para tratar con ella.

En cuanto a Irán, es un debate más complicado. Hay varias razones atrás de este ruido de sables que está ocurriendo, y no quiero atribuirlo exclusivamente a la necesidad de mantener un estado permanente de crisis. No creo que los políticos de Israel sepan cómo no tener una crisis.

P.- Usted también tiene capítulos en su libro sobre África, América Latina, y el Iraq. ¿Es diferente para ti, como judía, a escribir críticamente sobre Israel?

R.- Israel es emocionalmente más difícil para mí. Creo que principalmente es debido a la fuerza de la reacción y la cercanía de las reacciones. No es un extraño que está molesto por lo que escribo, es mi familia la que me escribe cartas diciendo, "Oh, ¡Te odio!" Así que es obvio que mis problemas están más cerca de mi casa y los míos.

Hay una forma en la que queremos excluir a Israel del mundo y decir que es tan especial, tan diferente, que a ningún análisis excepto al de los judíos, incluyendo el holocausto, se le permite tener un lugar en el debate. Para muchos judíos hay una profunda actitud defensiva alrededor de Israel, un profundo deseo de ver a Israel como un fenómeno de excepción en todos los sentidos. Yo recibo cartas de gente diciendo, "estoy de acuerdo con usted en su libro, pero en cuanto a Israel, usted me ha decepcionado"

P.- ¿Se ve como una intelectual judía?

R.- No sé lo que significa verse a sí mismo como una intelectual judía. Soy judía, y soy una escritora. Cuando estaba haciendo esta investigación tenía en mente la historia que se enseña en las escuelas judías, cuando yo era niña, cómo sucedió el holocausto, que tenía un fuerte componente económico. No sé cómo se enseña el holocausto hoy, pero lo que me enseñaron fue que había una depresión económica en Alemania, y cuando eso ocurre la gente busca chivos expiatorios, y por eso se fueron contra los judíos. Así que creo que mi conocimiento ha sido formado por mi entendimiento de la historia y mi comprensión de lo peligroso que es cuando se crea un shock en una economía.

Como ejemplo veo que en este momento en los Estados Unidos, se tiene toda esta rabia contenida por el fracaso económico. Esa ira va a subir o va a bajar. Que después las corporaciones que han impuesto este modelo económico, la van a redirigir a los mexicanos, tal vez. Y hay mucha de gente tratando que efectivamente la frustración de lo económico se redirija a los mexicanos; lo mismo que a los judíos en la época de Hitler. Así que siento una responsabilidad especial como judía en recordarle a la gente sobre esta parte de la historia.

Una de las reacciones más perturbadoras que logré fue cuando presenté el libro en Alemania. Ustedes saben que escribo sobre algunos economistas del ala derecha que son judíos, como Milton Friedman. Hablando con los periodistas alemanes, ellos me acusaron de antisemitismo y fue un fenómeno realmente extraño. No hago en mi libro cuestión de si Friedman es judío, pero les puedo decir a nivel personal que me parece sorprendente que los economistas judíos, de todas las clases, conociendo la historia y condiciones en la República de Weimar, hayan permitido el fascismo, y hayan apoyado las medidas de shock que provocaron que decenas de miles de personas entren súbitamente en la pobreza.

P.- Hablando de las reacciones a su trabajo, se le preguntó en una entrevista con Fox Business News si usted era "anti-capitalista". Usted respondió que la doctrina del shock no es un argumento contra el capitalismo, sino a favor de la democracia. No le dejaron realmente explicar este argumento en Fox Business News. ¿Qué ha querido decir?

R.- Creo que el impulso del comercio de bienes y servicios es de naturaleza humana, pero necesitamos modelos económicos que tengan espacio para la diversidad. Creo que debemos tener democracia en tantas partes de nuestras vidas como se pueda, incluso, en el lugar de trabajo. Si los empresarios se van a otra parte, y huyen porque las ganancias no son lo suficientemente atractivas, la gente encuentra formas innovadoras de satisfacer esas necesidades. Esa es la forma en que las personas respondieron a la Gran Depresión. Las crisis pueden ser momentos de innovación y de democratización profunda. Ese es el mensaje que trato de difundir con el libro. Pero es el final de un viaje largo y arduo.

Traducción extractada y revisada por La Haine