sábado, 15 de agosto de 2009

Jóvenes españoles ayudan a reconstruir casas de palestinos

14/8/09 - Anata (Cisjordania), (EFE)

Cerca de cuarenta jóvenes españoles han dejado de lado este verano la playa y la montaña para dedicar un par de semanas de su ocio a reconstruir cerca de Jerusalén dos casas palestinas demolidas por Israel.

Los voluntarios trabajan en el marco de un programa del Comité Israelí Contra las Demoliciones de Casas (ICAHD, en sus siglas en inglés) que reúne desde hace seis años a activistas de distintos países y que, por segunda vez, cuenta con financiación española.

Este año, España financia gran parte del proyecto y ha traído a 37 voluntarios del país y a cinco portugueses, que trabajan codo a codo con otros once activistas internacionales en la reedificación de dos viviendas en Anata, una localidad árabe al noreste de Jerusalén que bordea con el muro de separación israelí en Cisjordania.

"Para nosotros el apoyo español es muy importante porque no se trata de una ONG que nos dona dinero o de una iglesia en el fondo de EEUU, sino de un Gobierno que, de forma abierta, apoya una actividad de un movimiento pacifista israelí. El Gobierno israelí lo sabe y por eso se cuida de no hacernos daño o destrozar la casa", opina el fundador y coordinador del ICAHD, Meir Margalit.

Organizadores y voluntarios insisten en que levantar de nuevo una vivienda echada abajo por las autoridades israelíes porque su construcción era ilegal no es un acto de filantropía, sino de desobediencia civil ante una política discriminatoria.

Israel ha demolido más de 24.000 casas desde que ocupó los territorios palestinos en la Guerra de los Seis Días de 1967, explica el antropólogo Jeff Halper, director del ICAHD y uno de los principales activistas israelíes.

Palestinos y beduinos edifican con frecuencia sin permiso porque las autoridades rechazan casi siempre sus peticiones o las dejan perderse en una interminable maraña administrativa.

Esta política contrasta con la laxitud que muestran con los judíos israelíes en cuanto a demoliciones, terrenos edificables, expansión de localidades o trámites para lograr permisos de construcción en las colonias en territorio palestino ocupado.

(Participantes en la reconstrucción. Foto: ICAHD)

En Anata, un grupo de trabajadores de la construcción palestinos orienta a los jóvenes, que tienen nula experiencia en estas lides, pero ponen su granito de arena haciendo cemento o transportando gravilla.

"Tal vez es poco, porque se va a beneficiar de esto una sola familia, pero tiene también el componente simbólico, tanto para los soldados, que están aquí abajo a cien metros, en el muro que (Israel) está construyendo, como para los vecinos de Anata", apunta en un receso del trabajo Marc Costa, voluntario catalán.

"Es un símbolo, tú la tiras, nosotros la reconstruimos", coincide Estela Herrera, otra participante en el campo.

ICAHD ha reconstruido más de 165 viviendas en diez años "como acto político de resistencia", apunta Halper, candidato al Premio Nobel de la Paz en 2006.

Más allá de la utilidad, Halper resalta la importancia de la experiencia como forma de contacto con la realidad palestina.

"Durante el campamento los asistentes conocen palestinos, viven en una comunidad palestina... Comienzan con nada y acaban dando una casa a una familia palestina, por lo que es una forma muy conmovedora de acción política", agrega.

Desde el pasado día 2, los jóvenes han conocido de primera mano Jerusalén, Ramala, Hebrón, Naplusa y el desierto del Neguev.

"En dos semanas no se cambia el mundo", reconoce Elena Coronado, de Sevilla, "pero se entra en contacto con una realidad que a mí me ha generado rabia, ganas de hacer todavía más y trabajar más en las casas".

Mañana, las familias Sbaih y Abed-Aywad recibirán las llaves de sus a la vez nuevos y antiguos hogares, que serán tan ilegales ante Israel como los anteriores y, por tanto, igual de candidatos a un nuevo derribo.

"La casa probablemente la tirarán dentro de dos años, pero con este tipo de acciones, los palestinos sienten que no están solos, que hay gente fuera", sentencia la barcelonesa Begoña Martínez, quien ya piensa en volver en apenas un mes a los territorios palestinos.
Antonio Pita

** Ver también: La molesta ayuda de las ONG a los palestinos