jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Quién salvará a los niños de Gaza?

No importa Copenhague, una catástrofe medio ambiental está sucediendo ahora mismo - el agua contaminada está envenenando a los niños de Gaza


Victoria Brittain - guardian.co.uk
Miércoles 9 de diciembre 2009 11.30 GMT

Entre todas las soluciones complejas y a largo plazo que se están buscando en Copenhague para evitar una catástrofe medio ambiental en todo el mundo, hay un lugar donde la catástrofe ya ha ocurrido, pero podría ser mejorada de inmediato con un simple acto político.

En Gaza ya no queda agua sin contaminar, de los aproximadamente 40.000 recién nacidos, al menos la mitad están en riesgo inmediato de intoxicación por nitratos - la incidencia del "síndrome del bebé azul", metahemoglobinemia, es excepcionalmente alta; un número sin precedentes de personas han estado expuestas al envenenamiento por nitratos durante más de 10 años; en algunos lugares el contenido de nitratos en el agua es 300 veces superior al de los estándares de la Organización Mundial de la Salud; la economía agrícola está muriendo por la contaminación y la salinización de las aguas, el acuífero subterráneo está agotado hasta el punto del colapso, y las aguas residuales y aguas negras fluyen por los espacios públicos y en el acuífero.

El bloqueo de Gaza ya dura cuatro años, y la vital infraestrucura del agua el saneamiento pasó del crujido al virtual colapso durante el asalto de tres semanas contra el territorio hace casi un año.

¿Qué haría falta para iniciar los dos proyectos de Naciones Unidas para la reparación de alcantarillado aprobados por Israel; un proyecto de Naciones Unidas para agua y saneamiento, aún no aprobado, y dos más de la ONU de redes de alcantarillado internas aún no aprobados? Ahora mismo se podría levantar sólo una de las esquinas del bloqueo para dejar entrar en Gaza estos materiales de construcción y equipo, para permitir que comenzaran las obras del agua y darles una oportunidad de vida a los niños. Con sólo una llamada telefónica del Ministerio de Defensa de Israel podría hacerse - un regalo anticipado de Navidad para el personal de Naciones Unidas que está sobre el terreno y que han estado listos para actuar durante meses y se han desesperado en este frente, como en tantos otros.

A principios de este año, sólo una pregunta cara a cara al gobierno israelí, del senador John Kerry después de visitar Gaza, permitió que entrara la pasta en Gaza. ¿Quien de Europa o de EEUU le preguntará al ministro de Defensa israelí, cara a cara, por el problema de los bebés azules? Sarah Brown, la esposa del primer ministro británico, sería la candidata perfecta - una persona independiente que tiene acceso al oído de los poderosos, una madre que sabe algo de la pena por los bebés. Y podría ir acompañada por Lord Mandelson, en caso de que hubiera alguna intimidación.

La ciencia es incuestionable en todo esto. El pasado septiembre un informe de las Naciones Unidas lo detalló minuciosamente, incluyendo las repercusiones regionales para Israel y Egipto, si no se deja "descansar" al acuífero compartido y no se encuentran fuentes alternativas de agua. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que se podrían necesitar $ 1,5 mil millones durante más de 20 años para restaurar el acuífero, incluyendo el establecimiento de plantas de desalinización para aliviar de presión a los depósitos de agua subterráneos.

Las grandes playas de arena pálida de Gaza, que solían ser lugar de esparcimiento de la sociedad y proporcionaba cierta felicidad y normalidad, con las familias de picnic, los caballos haciendo ejercicio, los pescadores remendando sus redes, los niños nadando y los muchachos ejercitándose por la mañana temprano, pero estos días están mayormente vacías, y no sólo porque sea invierno. Entre 50 y 60 millones de litros de aguas residuales sin tratar han estado fluyendo al Mediterráneo todos los días de este año desde el final de la invasión israelí en enero, el mar huele mal y hay pocos peces en la zona de tres millas náuticas en la permiten faenar a los palestinos. Este recurso parece estar tan arruinado como los escombros del parlamento y los ministerios de Gaza.

Cualquiera que visite Gaza podría perderse este desastre subterráneo, viendo lo que ha traído la economía surrealista de los túneles de Egipto: un elegante café nuevo, con muebles nuevos y grabados sobre la pared, que no estaría fuera de lugar en Piccadilly, pescado de Omán para los restaurantes, gordas ovejas y cabras para la fiesta de Eid, coches nuevos ensamblados después de haber sido cortados en cuatro, enormes motos que parecen haber salido de Easy Rider, bulliciosos mercados llenos de alimentos, ropas, refrigeradores, lavadoras, productos farmacéuticos, algunos traídos a la orden, y mucho más. Algunas personas se están haciendo muy ricas a ambos lados de la frontera de Rafah.

Pero los túneles son una pequeña porción de la realidad. "Hemos agotado las palabras para describir lo mal está esto aquí", dice John Ging, director de operaciones en Gaza de la Agencia de Naciones Unidas para el Socorro y las Obras Públicas (UNRWA). Ging dirige un equipo de 10.000 trabajadores, principalmente palestinos, que distribuyen la ayuda que es todo lo que hay entre la inmensa mayoría de los habitantes de Gaza y la miseria. "Tenemos un desempleo del 80%, una economía al nivel de subsistencia, la infraestructura destruida, etc, pero aún peor que la situación humanitaria es la destrucción de la sociedad civil."

La gran preocupación de Ging son "los 750.000 niños susceptibles a un ambiente donde las cosas están avanzando rápidamente en la dirección equivocada, donde la injusticia es lacerante, y cada día peor".

Hay un gran problema de inseguridad y violencia aquí, y está empeorando. La mayoría de los adultos muestran un aguante estoico, y se aferran a su creencia en los valores tradicionales, pero hay una narrativa convincente por parte de extremistas que se vuelve cada vez más difícil de combatir. Sólo el levantamiento del asedio podría cambiar la dinámica.

Una comunidad internacional que ha aceptado la "normalidad" de la degradante economía del túnel para Gaza, nos avergüenza a todos. Poner fin a la emergencia del agua debe ser el primer paso para romper el asedio.