lunes, 7 de diciembre de 2009

Un libro de rabinos justifica el asesinato de niños

Dicen que deben morir siempre "que haya evidencia de que al crecer nos dañarán"

Ánxela Iglesias
La Voz de Galicia

«Hay razones para matar a los niños si existe la evidencia de que, al crecer, nos dañarán; en ese caso los ataques deben ir directamente contra ellos y no contra los adultos». Así lo aseguran dos rabinos judíos en un libro que ha causado gran revuelo dentro y fuera de las fronteras de Israel. Ambos religiosos consideran que el asesinato de los hijos del líder enemigo también está justificado en caso de que así se logre presionarlo.

Bajo el título La Torá del Rey, leyes sobre la vida y la muerte entre los judíos y las naciones , los rabinos Yitzhak Shapira y Yosef Elitzu ofrecen una fanática interpretación del concepto de «rodef», es decir, un perseguidor de acuerdo a la Halaja, la ley religiosa judía.

Dentro de este término se incluyen, según Shapira y Elitzu, enemigos gentiles de cualquier edad, incluidos los bebés, y otras personas no implicadas directamente en los enfrentamientos.
Para ellos no existe la población civil y basta con intuir alguna intención malvada. Consideran recomendables los actos de venganza y defienden que un judío tome la justicia por su mano sin esperar órdenes.

Líderes religiosos condenan el erróneo entendimiento de las escrituras y algunos israelíes moderados hablan de «prostitución del judaísmo». Lamentan que Shapira y Elietzer tengan su público en escuelas talmúdicas radicales, que reciben financiación gubernamental, en los asentamientos judíos fundamentalistas de Cisjordania y entre grupos de soldados israelíes que cumplen servicio en los territorios palestinos. Son reclutas que incluso se niegan a seguir a sus mandos cuando se trata de desalojar a colonos, como ha quedado en evidencia recientemente una vez más.

El contenido del libro se da a conocer cuando está a punto de cumplirse un año de la ofensiva en Gaza, en la que el Ejército traspasó muchas líneas rojas éticas, según organizaciones de derechos humanos y un informe de la ONU, y en la que el papel de los rabinos militares quedó seriamente en entredicho.