sábado, 10 de octubre de 2009

Justicia de rodillas ante la telefonía celular

Análisis de Mel Frykberg

RAMALAH, 9 oct (IPS) - La Autoridad Nacional Palestina (ANP) intenta, desesperadamente, contener la avalancha política que causó el retiro de su apoyo a un informe de la ONU sobre crímenes de guerra supuestamente cometidos por Israel y Hamás entre diciembre y enero pasados en Gaza.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) tenía previsto votar el 2 de este mes una condena a la falta de cooperación de Israel con la investigación del foro mundial liderada por el juez sudafricano Richard Goldstone.

El "informe Goldstone", presentado el 15 de septiembre, acusa tanto al partido palestino Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) como al gobierno de Israel de crímenes de guerra durante la ofensiva que se extendió entre diciembre y enero últimos en Gaza.

El estudio respalda las conclusiones de organizaciones de derechos humanos internacionales e israelíes: que buena parte de los 1.400 pobladores de Gaza muertos en la guerra eran civiles y que posiblemente Israel los había tomado por blanco deliberadamente.

A raíz de una intensa presión de Estados Unidos e Israel, a comienzos de esta semana la ANP retiró su hasta ahora fuerte apoyo al informe. Ahora la votación en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra se postergó hasta marzo próximo.

Muchos palestinos pretenden que el Informe Goldstone sea derivado por el Consejo de Seguridad de la ONU a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya para que sean procesados funcionarios israelíes a los que consideran responsables de crímenes de guerra.

El ministro palestino de Economía, Bassem Khoury, presentó su renuncia en protesta por la actitud de la ANP en Ginebra. Otras facciones palestinas también la condenaron. Hubo, además, protestas callejeras.

Lo que irritó especialmente a los palestinos fue la inconsistencia de la ANP. Algunos funcionarios admitieron el retiro del apoyo al informe, mientras otros lo negaron.

El presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, y la figura central de su partido Fatah, Mohammad Dahlan, apoyaron, supuestamente, la maniobra. Pero también anunciaron la creación de una comisión para investigar por qué se retiró el apoyo al Informe Goldstone.

"Alguien en la ANP será un chivo expiatorio y se le forzará a pagar un alto precio político", dijo a IPS Samir Awad, de la palestina Universidad de Birzeit.

"Está claro que pese a sus negativas el presidente Abbas estuvo detrás de la decisión de retirar el apoyo al informe, pero nunca lo admitirá", agregó.

Sin embargo, Mustafa Abdelhadi, líder de Fatah radicado en Ramalah, fue más conciliatorio. "Estamos esperando respuestas. Queremos que la ANP explique a los miembros de Fatah por qué retiró su apoyo al informe, dada su importancia", señaló Awad.

Los palestinos son conscientes de que uno de los principales factores detrás de esta repentina actitud de la ANP, además de la presión internacional, son los intereses empresariales.

Israel advirtió a la ANP que, si mantenía su apoyo al Informe Goldstone, negaría el permiso para la instalación de una segunda empresa de telefonía celular en Cisjordania, un asunto considerado de gran importancia política y económica.

Shalom Kital, colaborador del ministro de Defensa israelí Ehud Barak, dijo que su país no liberaría la frecuencia radioeléctrica que le había prometido a la ANP a menos que ésta abandonara sus esfuerzos por juzgar a los supuestos responsables del ataque a Gaza.

"Es una condición. Les estamos diciendo a los palestinos que si quieren una vida normal e intentan embarcarse en un nuevo camino, deben abandonar la incitación" al juicio, dijo Kital.

"Estamos ayudando a la economía palestina, pero una cosa que les pedimos es que paren con estas acusaciones vergonzosas", agregó.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de Israel, Gabi Ashkenazi, también condicionó su apoyo al establecimiento de Wataniya, la segunda empresa telefónica, a que la ANP retirara su apoyo al Informe Goldstone y a una posible condena de la ONU.

Ashkenazi se ha mostrado fuertemente a la defensiva, y contra la amenaza de que oficiales israelíes sean llevados a un tribunal internacional.

Jawwal, la única empresa palestina de telecomunicaciones en Cisjordania, opera en un ancho de banda muy limitado provisto por los israelíes. Buena parte del espectro restante en ese territorio es usado por los militares israelíes.

Aproximadamente 60 por ciento de Cisjordania está bajo pleno control israelí, y los usuarios de Jawwal solamente pueden recibir llamadas pero no hacerlas.

Como consecuencia, la sobrecargada red de Jawwal brinda un servicio de mala calidad y cobra altos precios por las llamadas por fuera de la red, a través de cuatro empresas israelíes no autorizadas que aprovechan el vacío, capturando 30 por ciento del mercado palestino.

Estas compañías israelíes además se niegan a pagar impuestos o costos de licencias a la ANP por operar equipos de telecomunicaciones desde asentamientos ilegales en Cisjordania.

Wataniya Palestina, de capitales qataríes pero controlada por el Fondo de Inversiones de Palestina y Wataniya Telecom de Kuwait, había planeado invertir 700 millones de dólares --la segunda mayor inversión privada en Cisjordania-- en la segunda empresa telefónica.

En los últimos dos años, Wataniya Telecom instaló 350 antenas en Cisjordania, y se preparó para competir con Jawwal. Se esperaba que creara miles de nuevos empleos en la región.

Pero los israelíes retienen equipos de telecomunicaciones esenciales en sus puertos, y no han proporcionado la frecuencia necesaria de 4,8 megaherzios, tal como se acordó el año pasado. La mayoría de los principales operadores internacionales utilizan por lo menos 10 megaherzios.

Sobre Israel se cierne un plazo máximo fijado para el 15 de este mes, fecha en la cual habrá tenido que suministrar la frecuencia necesaria.

Si esto no ocurre, Wataniya ha amenazado con retirar su proyecto, lo que obligará a la ANP a devolver 300 millones de dólares ya invertidos en licencias e infraestructura, y otros 200 millones de dólares en gastos.

La ANP no posee este dinero. Depende de las donaciones de Occidente. Sus prioridades en materia de gastos son, según se dice, la seguridad, las amistades empresariales y los partidarios. (FIN/2009)